Si pasas por Guimerà es imposible que no te quedes maravillado por la belleza de este pueblo medieval, sus calles estrechas, la iglesia y la torre de vigilancia. En Cal Bovera, un alojamiento rural decorado con mucho gusto y con capacidad para 16 personas, puedes disfrutar de unos días fantásticos en el valle, descansar y relajarte del estrés del día a día. ¡Ir significa volver!



